Tuesday, August 29, 2006

DE CÓMO EL AZAR ME HUBO CONDUCIDO A TIERRAS EXTRAÑAS DO LAS VÏUDAS PRESENTÁBANME SU EXTINTO DEUDO

En llegando un día á la casa de afamada doña por acompañar á un amigo que solía visitarle, éste dejóme á solas con ella y ansí iniciamos conversación versando variados temas entre los que hubo de nombrar al su finado esposo, de por qué preciaba en tanto sus amores y de cómo conocióle.
Hasta aquí responde esto muy bien al natural de las mugeres, que no saben poner paciencia en esto del elogio al amado, empero lo insólito hubo sido que de pronto volvióse el rostro para hablalle al su marido y, no viendo yo persona alguna interrógole con la mirada.
En disculpándose y sin más dilación, señala hacia una urna de bronce sobre la mesa y díceme:
Ah! Te lo presento: él es mi marido...

8 comments:

cronopio said...

maravillós!

me hizo reír con sonido, por cierto.





(y qué hubiese hecho el ingenioso hidalgo en su lugar...?)

CALANDRINO said...

Tal vez hubiese escarbado en las cenizas hasta encontrar un pedacito de falange para estrecharlo en su mano y decirle: "A sus plantas rendido un león..."

Zoimanzanita said...

Quién no le presenta a su marido o a su mujer ahora que tiene forma de urna a la persona con la que está hablando, sería de mala educación dejarlo ahí tan quieto y no hacerlo participar.
Besos

Amaranta said...

grande, calandrino, sos groso!: el lúcido por excelencia de la web...
A.

Emma said...

Jaaaa XD

Mortal.

Erdosain said...

Lo complicado sería si luego se le ofrecía un menaje a trois.

De paso: gracias por pasar a visitar!

Charol said...

uhhhh q miedo.... da escalofrios!!!jajajjabuenisimo!
besos

Apo said...

morbo? jajaj

besos!